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Drogas y adicciones en Estelí cobra vidas jóvenes y pobladores piden auxilio     

Martha es una madre que habita en un barrio de Estelí. No hay día que no se arrodille a la orilla de su cama para pedir según su fe una sola cosa: que su hijo de 17 años, se aparte de las adicciones. Así ha pasado el último año. 

“Temo un día de estos perderlo para siempre”, se lamenta. Martha contó para este reporte que los problemas con el adolescente comenzaron el año pasado, cuando él entró a los 16 años. Le notó cambios bruscos de humor, dejó de ser cariñoso y pasó a ser una persona hostil. La ingeniería que era un sueño que ambos compartían,  dejó de ser un tema de conversación en casa.  

“De repente solo vive enojado y muchas veces agresivo, inconforme con todo. Está saliendo mal en sus clases de secundaria y eso que ya está por terminar. Comenzó a tener serios problemas de conducta, se pelea con otros jóvenes”, se queja Martha. “Realmente necesito ayuda, ya no sé qué hacer”, súplica. 

La mayor preocupación son sus salidas por la noche y su regreso hasta la madrugada. Esas salidas, según la madre, comenzaron los fines de semana y ahora se han convertido en un problema de todos los días. “¿Y si un día no regresa? Me aterra pensar que puedan golpear la puerta para darme una mala noticia”, añade en tono de desesperación. 

Una víctima tras consumir “cocktail” de estupefacientes 

Hace unos meses, varios pobladores denunciaron que las drogas en esta ciudad estaban acabando con jóvenes y adolescentes, que circulaban en las escuelas y calles y que estaban dejando secuelas lamentables. “Es una epidemia silenciosa”, dijo entonces un poblador, que hizo un llamado a las autoridades locales a actuar antes de que fuera tarde. 

Pero no pasó nada. Ni las autoridades policiales, ni las de salud ni ninguna otra dependencia estatal “movió un dedo” ante el llamado y ahora vuelven a circular noticias sobre este mal que no son para nada alentadoras. 

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El 18 de marzo de este año, una adolescente de 14 años de iniciales M.J.L.M llegó sin signos vitales a un centro asistencial de esta ciudad. Sus familiares, dijeron que estaba con unos amigos que confesaron que entró en estado inconsciente tras combinar drogas, alcohol y energizantes. Los médicos la declararon muerta al poco tiempo de ingresar a emergencia. 

Se supo después, que la adolescente se encontraba en un cuarto de la propiedad en el barrio “Alfredo Lazo”, que alquilaban otros jóvenes, incluyendo el novio de ella. Los vecinos señalaron que acostumbraban a reunirse en el lugar para consumir sustancias prohibidas.    

Señales graves de alerta y un juicio por sobredosis 

Los padres estelianos que han vivido esta experiencia alertan a los demás padres a estar atentos a las amistades de sus hijos, a los    cambios repentinos de carácter y sus frecuentes salidas sin explicación. 

Tras lo ocurrido con la adolescente fallecida,  sus familiares empujaron una acusación contra los amigos que estaban con ella el último día de su vida. El juicio contra ellos, se ventila en el Juzgado de Distrito Penal de Estelí. “(La adolescente) se comportaba agresiva con sus padres y desobediente a lo que ellos le decían”, se lee en una parte de la acusación que inició en los primeros días de este mes  mayo.

Este 10 de mayo inició el juicio en contra de tres jóvenes acusados de inducir a consumir drogas a una adolescente que falleció de sobredosis en Estelí.

Según la acusación, Wilmar Delgado Espinoza de 20 años de edad inició en enero de este 2024, una relación de noviazgo con la víctima a quien habría influenciado para que consumiera drogas.

De las investigaciones policiales se desprende que la adolescente falleció en el cuarto No. 5  de la segunda planta de la casa ubicada en el barrio “Alfredo Lazo”, alquilado por Julissa Fabiola Ruiz Rodríguez de 19 años. Ella, junto a otro joven de 20 años identificado como Joshua Talavera Acevedo también están acusados  de ser presuntos coautores de lo que han tipificado como Homicidio en Concurso Medial del Delito de Promoción o Estímulo para el Consumo de Estupefacientes Psicotrópicos y otras Sustancias Controladas.

Droga se vende con libertad 

Según la acusación, fue habitual por varias semanas que los jóvenes se reunieran en la propiedad que habitaba Wilmar Delgado y Julissa Ruiz. “(Ahí) incitaban y facilitaban el consumir alcohol, bebidas energizantes, Benzodiacepinas, marihuana y cocaína, acudiendo a ese lugar, los jóvenes por invitación realizada por los acusados a través de sus redes sociales”, dice el escrito.  

Otros jóvenes han dicho que los expendedores utilizan las redes sociales para ofrecer primeramente de forma gratuita fármacos en los centros de estudios para que se sientan “cool y se olviden de todas las tristezas”, pero además les dicen, que los estimulantes, les servirá para salir bien en los exámenes.

Otros padres de familia han denunciado que malas personas están induciendo a los menores a usar  cigarrillos electrónicos bajo el engaño que no son nocivos y que les dificultará a  sus padres detectar que los usan. Sobre lo primero, este tipo de cigarrillos genera también adicción a la nicotina, según el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos. Además, advierten que mezclarlos con otro tipo de consumo como la marihuana aumenta su daño. 

Pastillas de venta libre, otro problema  

Martín es un esteliano que no pudo decir que no a la tentación de experimentar el uso de drogas. Contó para este reporte, que lo hizo porque padecía “mucho estrés y ansiedad”, la que fue diagnosticada por una psicóloga donde fue llevado por sus padres.

“Había momentos en que estaba desesperado, mientras hacía una cosa, ya estaba queriendo hacer otra, porque nada me satisfacía, nada me daba paz. Era también adicto al teléfono donde jugaba mucho, me desesperaba por sobresalir en los juegos, pasaba horas viendo videos en redes sociales también. Pasaba día y noche y seguía ansioso, hasta que alguien me dijo que probara tomar pastillas para relajarme”, contó. 

Relató que “ese amigo” le dijo que se tomara dos Tramadol con un energizante y aunque la primera vez le iba a provocar náuseas, la segunda lo relajaría. “Y lo hice, me iba haciendo sentir tranquilo y con  mucha energía. Por eso seguí y llegué a subir la dosis cada vez”, dijo.

Martín dijo que conoció a otros jóvenes que le recomendaron agregar marihuana a la primera combinación. Ya era entonces Tramadol, energizante y marihuana. “Lo hice y era más agradable el efecto, pero después quedaba como más deprimido. Así que otro me dijo; agregale unas rayas de coca, yo te las consigo y no se como empecé a tenerle miedo. Ya cocaina es de grandes ligas, me dije. Le conté a mi mamá y buscamos ayuda”, agregó Martín. 

“Creo que tuvimos suerte”, dice la mamá de Martín. “Dios fue bueno y le tocó el corazón, pero me pongo a pensar en esa muchacha (la adolescente fallecida), en los otros jóvenes y es triste lo que está pasando. La familia siente que está sola en esta dura lucha, porque es difícil”, reitera la madre. 

El riesgo: muerte 

Aunque muy pocas personas lo piensen, ese consumo y abuso de drogas ha disparado las muertes en el país: son docenas los que mueren en las vías en accidentes de tránsito, los suicidios son más frecuentes, los homicidios y femicidios se han disparado. “La gente dice es el diablo que anda suelto, pero además, lo hace a través de esos venenos que están consumiendo los jóvenes”, dice la madre de Martín.         

El doctor Rodolfo Ibarra, especialista en Salud Integral, originario de Estelí y que ahora está en el exilio, explicó que el tema de la mezcla de las sustancias psicotrópicas para lograr un mayor estímulo, no es nuevo, pero que sí, es la primera vez que se sabe que en Estelí, está siendo más frecuente entre los jóvenes.

Además advierte que la práctica puede resultar letal.  “Esto es peligroso. Los principales efectos que tiene (las mezclas de fármacos con energizantes o drogas) son la neuro depresión, fallas del sistema respiratorio, taquicardias, arritmias, deshidratación y otros efectos que los pueden llevar a la muerte”, dice sin andarse con rodeos. 

Doctor Rodolfo Ibarra, especialista en Salud Integral.

Explicó el especialista “que el Tramadol les ofrece un efecto de sedación, un efecto estimulante, un efecto en el que ellos sienten, pues que nada les puede pasar, de que todo está bien. Y los  energizantes, les ofrecen el efecto de energía, el efecto eufórico, el efecto de adrenalina”, dice. 

“Entonces –agrega– ¿Qué pasa con esto? Qué cuando el efecto del energizante baja; el poder del Tramadol y su poder depresivo aumenta,  entonces se aumentan los problemas respiratorios, la depresión respiratoria se aumenta,  hasta convulsiones se pueden presentar que pueden llegar hasta la muerte por episodios repetitivos”, advierte el especialista. 

Padres dan la primera droga: el celular 

Un padre no tiene conciencia de que el primero en darle un tipo de droga a su hijo son ellos. Según los expertos, los celulares son la primera experiencia adictiva que estamos teniendo los seres humanos en estos tiempos modernos.  

“Este aparato además de ser adictivo, no siempre es usado por los jóvenes para conocer información útil, al contrario, consumen contenido nada bueno. Después, cuando el padre quiere regular eso,  ya es  tarde”, dice el doctor Ibarra.

En los teléfonos –agregó–  están las redes sociales que también son los lugares donde se disemina sobre este tema, en esos lugares se comparten experiencias de consumo, ahí están las malas amistades que después los arrastran a ese mundo, explicó.   

“Hay una epidemia de niños que no pueden controlar emociones, que están agresivos”, pero además “niños con diagnósticos de déficit de atención que a los 6 o 7 años ya están medicados. El uso excesivo de celulares está causando esto”, expresó por su lado la neuropsicóloga pediatra Carina Castro. 

La doctora Castro, certificada por la Universidad de Harvard y el Banco Interamericano de Desarrollo en la protección de los derechos de los niños y políticas efectivas de desarrollo infantil, explicó en diariosaludmental.com que cuando un niño está frente a una pantalla de celular, tablet o TV, está expuesto a un shock de dopamina, que crea más adicción. 

“La dopamina es un neurotransmisor que nos lleva a querer más de eso que me dio gratificación inmediata”, dice la especialista que advirtió que es la misma que se activa con el consumo de cocaína, heroína, anfetamina y alcohol.

Es necesaria más regulación

El doctor Ibarra sostiene que algunos analgésicos que se utilizan para combinarlos con otras drogas, deberían venderse siempre con receta y no dejarlos en venta libre. “Aquí es la autoridad sanitaria, el Ministerio de Salud, Minsa, el que debe sentar regulación a las farmacias, evitar la venta a menores de edad y a gente sin receta médica”, recomienda.

Y es que vecinos del barrio “José Benito”, “El Rosario”, incluso el “Alfredo Lazo” de esta ciudad, afirman que hay farmacias que parecen más “expendios de droga” y operan con impunidad, pues venden las pastillas aunque tienen claro que el comprador las busca para otro fin. 

Muchos propietarios de estas farmacias están vinculados a funcionarios del Minsa, lo que explica la pasividad de las autoridades sanitarias. Se sabe que la policía del régimen ha amonestado a algunas farmacias, pero “otras autoridades” intervienen para que todo quede “en papel mojado”. 

En cuanto a la exposición “a las pantallas”, Ibarra dijo que los padres deberían cuidar a los niños y empezar a regular el uso en casa. “Hay que crearles buenos hábitos para que puedan decir que no, cuando les llegue la propuesta de usar algo que los dañe”, señaló el especialista.