June 17, 2022

Educación improvisada en Nicaragua

El ex profesor de educación física, Oscar Danilo Centeno Moreno, de 53 años, es también contador público. Por ser empírico, en 2008 perdió su plaza de maestro y se dedicó a ejercer la contabilidad. Hace dos años laboraba en una textilera de zona...


El ex profesor de educación física, Oscar Danilo Centeno Moreno, de 53 años, es también contador público. Por ser empírico, en 2008 perdió su plaza de maestro y se dedicó a ejercer la contabilidad. Hace dos años laboraba en una textilera de zona franca en Granada y una mañana, cuando se trasladaba en su motocicleta a la empresa, sufrió un accidente. Perdió una pierna.



El Seguro Social asumió su atención médica y le colocó una prótesis que le permite movilizarse sin problema; pero optó por pensionarlo y desde entonces permanece en casa en el barrio El Escudo de Granada. Sin embargo, el ingreso del hogar es bajo e insuficiente, aun cuando suma el salario de su esposa. Por eso, también imparte clases privadas.



“Encontraba divertido enseñar, por eso me quedé durante tantos años en las escuelas”, dice Centeno, pero rápidamente lo vence el desencanto. “Si volviera a nacer, no volvería a ser maestro porque esta es una profesión mal pagada y sin reconocimiento. Los padres de familia ponen en nuestras manos la educación y de sus hijos, uno hace todo lo que puede, pero eso provoca un gran desgaste. Es una responsabilidad demasiado grande y no se paga”.

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