Jan. 7, 2021

Tasa poblacional en aumento mientras la economía decrece. Este es el panorama económico para 2021

Tasa poblacional en aumento mientras la economía decrece. Este es el panorama económico para 2021

José Cardoza

Nicaragua inicia su año electoral con un panorama económico  adverso, originado por políticas gubernamentales, la crisis sociopolítica, el aumento del desempleo y el incremento de la tasa poblacional.

El último censo realizado en Nicaragua, en el año 2005, arrojó que la población total del país centroamericano se aproximaba a los 5 millones 142 mil 98 habitantes con una densidad poblacional de 42,7 hab/km². Pese a que no se ha vuelto a realizar otro censo poblacional, el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), calcula en 6 millones 518 mil 478 el total de habitantes al cierre del año 2020.

Contrario al incremento poblacional, la economía se ha contraído vertiginosamente, mostrando una caída de hasta -5 % anual, principalmente por la crisis sociopolítica que detonó en abril de 2018.  

En octubre de 2020, el Banco Central de Nicaragua publicó el Informe del Estado de la Economía del país hasta ese mes, en el que se reiteraba una caída en el Producto Interno Bruto (PIB) de -4.5%.

El economista Eduardo Solórzano, aseguró a PRIMER ORDEN, que el decrecimiento económico sumado al incremento de la tasa poblacional, generan escenarios de desigualdad económica y menos empleos.

«Hoy lo que estamos viviendo es un crecimiento de la población y el pastel de la economía se encoge. El Producto Interno Bruto ha pasado en tres años consecutivos a menor tamaño. Hay menores oportunidades y si este pastel no se distribuye bien, son pocos los privilegiados», dijo Solórzano.

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En ese sentido, señaló que encuestas realizadas por firmas de prestigio, señalan que el principal problema de los nicaragüenses es la falta de empleo y que esta tasa podría rozar el 30% de la población.

«En las últimas encuestas de Cid Gallup (...) el principal problema para los nicaragüenses es el desempleo; 1 de cada 3 (30%). Es decir que estamos casi en la línea de la pobreza. Entonces vemos gente poniendo pequeños negocios (...) se multiplican las iniciativas y los emprendedores, pero en una economía deprimida, tampoco hay muchos compradores», expresó el economista.

Solórzano considera que, con estos datos, Nicaragua se encamina a un escenario de pobreza absoluta.

«Esto repercute en la pobreza y por eso, cálculos de la la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), estiman que puede haber 2 millones en el subempleo y eso nos podría llevar a la pobreza extrema o pobreza absoluta», añadió Solórzano.

¿La economía decaería aún sin estallido social?

No obstante, según cifras oficiales, la economía nicaragüense, pese a mostrar un leve crecimiento del PIB de hasta 4.5% anual, daba indicios de una caída a partir del año 2015.

«El PIB en Nicaragua, si se analiza desde el 2007 hasta el 2020, mostró un crecimiento positivo. Ayudaba muchísimo los miles de millones de dólares que provenían de Venezuela y los buenos precios internacionales de los productos que exportamos. 

Entonces, cuando en 2015, empieza a haber problemas en los precios de exportación y una reducción de la ayuda venezolana, (vemos) que la economía tenía un sostén muy débil. Estaba dependiendo de la situación de Venezuela», expuso Solórzano.

Otro factor que daba indicios de una caída económica, aunque no hubiera estallido social, era la desigualdad que generaba el modelo de «Alianzas, Diálogo y Consensos», que era la toma de decisiones de políticas públicas entre el gobierno de Daniel Ortega y el sector privado que el oficialismo vendía a la comunidad internacional como una especie de «fórmula mágica».

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«A pesar de que se hablaba de un crecimiento (anual) de más de 4.5% y se mostraba como algo ejemplar en Centroamérica, pero en realidad, la gente estaba emigrando a Costa Rica, Panamá, Estados Unidos y España. Allí vemos la incoherencia: cuando hay crecimiento tiene que  haber distribución. Eso se llama equidad», dijo Solórzano.

Economista Eduardo Solórzano. Fotografía: José Cardoza

En abril de 2018, luego de las fallidas reformas al INSS, impuestas por su junta directiva, el modelo de diálogo y consenso llegó a su fin debido al reclamo del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), que señaló al gobierno de Ortega de cerrar los espacios para revisar la situación del INSS.

«El proceso seguido ante las reformas al INSS representan para el sector privado una señal política sobre temas económicos que provocan desconfianza, y cuestionan la continuidad del modelo de diálogo y consenso constitucional vigente, enviando  señales inciertas sobre las decisiones futuras que como país se deben adoptar para preservar el clima de negocios necesario para hacer frente a posibles impactos internos y externos que permitan mantener el sólido desempeño que nuestra economía ha experimentado en los últimos años», cita un comunicado del COSEP, que fue publicado el 17 de abril de 2018, un día antes del estallido social  e iniciara la represión gubernamental.