Sept. 27, 2022

Régimen niega ingreso al sacerdote nicaragüense Guillermo Blandón

Régimen niega ingreso al sacerdote nicaragüense Guillermo Blandón

La Parroquia de Santa Lucía en Boaco, informó este martes que el régimen sandinista, le negó el reingreso a Nicaragua al padre Guillermo Blandón, párroco de esa iglesia.

“Pedimos sus oraciones para que Dios proteja a nuestros Obispos, Sacerdotes a su Iglesia. Muchas gracias por sus Oraciones. Dios les bendiga”, escribieron a través del Facebook de la parroquia, sin brindar más detalles.

Monseñor Silvio Báez, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, a través de su cuenta en Twitter denunció la acción del régimen.  

“La dictadura de Nicaragua niega la entrada al país a otro sacerdote nicaragüense! Acabo de hablar con el P. Guillermo Blandón, párroco de la Iglesia Sta. Lucía de Boaco, diócesis de Granada. Venía de Israel y en el aeropuerto de Miami le comunicaron que no podía viajar”, publicó.

Además, el pasado 13 de septiembre le fue impedido el ingreso al país al sacerdote nicaragüense Juan de Dios García, quien regresaba de Miami, Estados Unidos, donde visitó a su familia después de tres años de no estar con ellos.

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El padre Juan de Dios García era el vicario de la parroquia Santo Cristo de Las Colinas, en Managua, donde monseñor Rolando Álvarez se refugió cinco días el pasado mes de agosto.

Sacerdote se exilia por amenazas

Por otro lado, el padre Erick Díaz, titular de la parroquia San José Obrero en El Tuma-La Dalia confirmó su exilio el fin de semana.

El padre Díaz, mediante sus redes sociales confirmó su exilio y narró porque decidió irse del país.

“Hago del conocimiento de quienes han estado preguntando por mí, que tuve que exiliarme. No ha sido fácil esta decisión, pero por encima de todo está la vida y los derechos inherentes a cada ser humano que han sido irrespetados. Gracias de corazón. Sé que ustedes, los fieles, son hombres y mujeres de Dios que están muy cerca de cada pastor y les agradezco su cercanía”, dijo el sacerdote.

Asimismo, explicó que su único delito fue “estar del lado de la verdad, del lado del sufrido pueblo, de la defensa de los derechos de cada ciudadano” y asegura que la Iglesia no está defendiendo ideas, pues no es su cometido y que lo único que han hecho es defender “la dignidad humana, sea de donde sea, es nuestro deber alzar la voz por el pisoteado, por el marginado, por el indefenso”.

Por otra parte, aclaró que “nunca he deseado (ni desearé) ser alcalde, concejal o diputado. Un obispo nunca ha deseado ser presidente u otro servicio público, ya que somos pastores y es el mejor regalo que Dios en Jesucristo nos ha dado, ser ministros y embajadores de las cosas del cielo en la tierra”.