Feb. 4, 2021

Primer grupo de nicaraguenses varados salen de Panamá

Primer grupo de nicaraguenses varados salen de Panamá

WEB

El primer grupo de los más de 400 nicaragüenses que se encuentran varados en Panamá, salieron de ese país al permanecer varados por la pandemia desde 2021 y no obtener ayuda del Cónsul de Nicaragua en ese país, Marvin Ortega.

El grupo de nicaragüenses lleva casi un mes exigiendo y tramitando los permisos necesarios con las autoridades de su país y Panamá para retornar tras quedarse sin medios de vida a causa del duro golpe económico que generó la pandemia de la covid-19, muchos sin poder pagar el alquiler y vendiendo sus pertenencias para sobrevivir.

La salida estaba prevista para el 7 de enero, pero la falta de los documentos pertinentes para transitar por territorio costarricense malogró la partida.

Negativa del gobierno nicaraguense

El abogado Braulio Abarca, del Colectivo de Derechos Humanos Nunca Más, dijo a PRIMER ORDEN que aún no existe un acuerdo tripartito para que todas las personas varadas regresen a Nicaragua.

“Conocemos que al menos 145 nicaraguenses se encontraban en las afueras de la Defensoría del pueblo en Panamá, sin tener acceso a una asistencia consular por la embajada, por parte del consulado nicaragüense, lo cual está reconocido en la Constitución Política en el artículo 38 donde establece que los nicaragüenses que se encuentra en el extranjero tendrá el amparo y la protección de las representaciones diplomáticas y consulares”, expresó el abogado.

Abarca manifestó que muchas de las personas varadas no tienen acceso a alimentación y se encuentran a las afueras de la defensoría del pueblo.

“La defensoría del pueblo en Panamá, es el equivalente de la Procuraduría permanente para los Derechos Humanos de Nicaragua, donde lamentablemente no se protegen los derechos humanos de la población y que más bien utilizan a la procuraduría para decir que en Nicaragua no hay violación de derechos humanos, ni torturas, ni crímenes de lesa humanidad”, refirió Abarca.

Abarca señaló que hay países de la región como Costa Rica y Guatemala ayudan a que sus ciudadanos regresen a sus países.

“Incluso se hacen vuelos comunitarios, ni hablar de otros países del mundo donde tienen una asistencia de protección consular a sus nacionales, en Nicaragua es la excepción y en vez de apoyar a la población de alto riesgo los deja en el desamparo y desprotección”, precisó.

El defensor de derechos humanos, indicó que por medio de un contacto en Panamá, se conoció que las personas están vendiendo sus pertenencias, para poder realizarse la prueba del covid-19.

“Lo cual Nicaragua debería ser el responsable, conocemos que Nicaragua tanto organismos internacionales, como el banco mundial, las embajadas de diferentes países como China, Rusia y otros países han regalado pruebas PSR, para tener acceso a las pruebas de covid-19 y lamentablemente Nicaragua las está vendiendo en 150 dólares”, dijo.

El abogado, consideró que el gobierno de Ortega utiliza a la población de manera monetaria para poder tener acceso a préstamos internacionales, para ayudar con la pandemia y asegura que no se ha implementado ningún apoyo.

“Es condenable esta responsabilidad criminal del Estado Nicaragüense al dejar a su población en el desamparo y desprotección”, concluyo el abogado.

En las últimas semanas protagonizaron diversas protestas pacíficas ante la Embajada de Nicaragua y la Defensoría del Pueblo de Panamá, ente que medió y ayudó a agilizar los trámites para el viaje, pues, según denunciaron los propios nicaragüenses, no obtuvieron respuesta de la delegación de Nicaragua cuando pidieron ayuda para regresar.

Este grupo forma parte de la primera caravana de nicaragüenses varados en Panamá que parte en 2021, pero es la decimotercera que sale desde el año pasado.

Entre junio y agosto pasados, unos mil nicaragüenses varados en Panamá retornaron a su país, gracias a un corredor humanitario establecido a través de un acuerdo entre Panamá, Nicaragua y Costa Rica, después de que intentaran marchar en masa cuando aún las fronteras se mantenían cerradas a causa de la pandemia.

Fotografía: Cortesía