Nov. 23, 2020

¿Por qué no hay recursos para atender emergencias en Nicaragua?

¿Por qué no hay recursos para atender emergencias en Nicaragua?

Javier Bermúdez

Con el reciente paso de los huracanes Eta e Iota, se evidenció una vez más el serio déficit económico que presenta el gobierno de Daniel Ortega y su administración, para dar respuesta a emergencias que se presenten en la nación.

Tan solo para Eta, Nicaragua necesita 178 millones de dólares para sufragar los estragos. Con Iota se desconoce el total, pero se estima que las pérdidas serán superiores a 200 millones de dólares.

Una de las estrategias que diputados de la Asamblea Nacional (AN) han propuesto para hacer frente a los daños de los desastres naturales, es una reforma a la Ley del Presupuesto General de la República del corriente, la cual consistiría en ocupar el fondo que algunas instituciones no han utilizado.

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La segunda es modificar el ante proyecto de ley del Presupuesto General de la República del 2021, reduciendo los fondos para algunas instituciones, pero sin destinar un fondo para emergencia. Primer Orden supo que esta última ya está en evaluación en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, pero no se sabe cuándo será enviada al pleno de la AN.

Karawala tras el paso de Iota / Fresly García - Primer Orden

Con respecto a la creación de un fondo para la atención de desastres, ni en el Presupuesto del 2020 ni en el de 2021, se ha establecido. Nicaragua no cuenta con uno. Pero la ley creadora del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, ley 337, en su artículo 12, establece que debe crearse un Fondo Nacional para Desastres, al cual le corresponde una partida presupuestaria dentro del Presupuesto General de cada año.

“Créase el Fondo Nacional para Desastres, al cual se le asignará una partida presupuestaria dentro del Presupuesto General de la República. Esta partida podrá incrementarse con los aportes, donaciones, legados o subvenciones y contribuciones de personas, sean estas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras.” Cita la normativa.

Destrucción en Bilwi/ Fresly García - Primer Orden

El reglamento de este mismo, aprobado en 2007, dice que se utilizará “para actuar frente a riesgos inminentes o situaciones de desastre.”

En el Presupuesto General de la República del 2021 no se menciona dicho fondo. Lo más relacionado es el Fondo de Inversión Social de Emergencia, pero este únicamente hace referencia a proyectos de construcción y saneamiento que se ejecutarán el próximo año. En el del 2020 ni siquiera se mencionan las palabras ‘emergencia’ o ‘desastres’.

No hay transparencia ni datos

En el año 2017, tras el paso de la tormenta Nate sobre el territorio nicaragüense, no se supo cuánto dinero había en el Fondo Nacional para Desastres. En un reporte del Diario La Prensa, se lee que en el 2015 se le entregó, según el Presupuesto General de la República, 280 millones de córdobas, pero se desde entonces no está clara la acumulación, según los diferentes Presupuestos de los años subsiguientes.

“Cada año la partida presupuestaria deberá asignarse al Fondo, conforme lo dispuesto en el artículo 12 de la Ley 337” reafirma el Reglamento de Estructura y Funcionamiento del Fondo Nacional para Desastres.

El manejo de este dinero, la supervisión de este, y su control, se hacen directamente por Iván Acosta, Ministro de Hacienda y Crédito Público. Funcionario que ha sido sancionado por el gobierno de los Estados Unidos acusado de organizar “un importante apoyo financiero al régimen de Daniel Ortega”, sin embargo, continúa siendo el representante del Ministerio.

En el sitio web del Ministerio de Hacienda y Crédito Público no hay información relacionada al Fondo.

Ayuda humanitaria sin sesgo e injerencia

El gobierno de Nicaragua limita la participación ciudadana, o de organización no gubernamentales, en las donaciones para los afectados.

Michael Healy, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, denunció el 4 de noviembre (4.11.2020) tras el paso del huracán Eta, que la policía estaba impidiendo estos intentos.

“En las últimas horas se ha estado tratando de llevar ayuda a centros de acopios, pero oficiales de la Policía de Nicaragua no permiten que la donación lleguen a los damnificados del huracán Eta que dejó severos daños en el Caribe Norte”, resaltó Healy en conferencia de prensa.

Este derecho, incluso, no puede ser considerado intervención o injerencia extranjera, si así se quisiese interpretar por las autoridades.

En el fallo a favor de Nicaragua, de La Haya, en 1986, se establece el ‘principio de no intervención’ en el cual se define que la ayuda humanitaria no puede ser condenada.

“La Corte recordó que, para que la prestación de "ayuda humanitaria" no pudiera ser condenada como una intervención en los asuntos internos de otro Estado, debía limitarse a los fines consagrados en la práctica de la Cruz Roja y, sobre todo, debía darse sin discriminación.

Con respecto a la forma de intervención indirecta que Nicaragua veía en la adopción de ciertas medidas de carácter económico contra ese país por los Estados Unidos, la Corte no podía considerar tales acciones en el presente caso como un incumplimiento del principio de no intervención del derecho consuetudinario” afirmaron.

Del mismo modo refieren que esta aclaración, no le da derecho al Estado de adoptar contramedidas colectivas.