Sept. 10, 2020

Ortega asciende a siete comisionados

Ortega asciende a siete comisionados

Javier Bermúdez

Este miércoles, Daniel Ortega, en el acto del 41 aniversario de la Policía Nacional, ascendió a siete comisionados mayores al rango de comisionados generales. Algunos de estos han sido sancionados por el gobierno de los Estados Unidos, y otros son reconocidos por auto convocados como torturadores carceleros.

En el acto, Ortega condecoró al actual director general de la Policía, Francisco Díaz, con la medalla Augusto C. Sandino en su máximo grado, misma que le fue otorgada al general Ejército, Julio César Avilés, hace una semana.

El gobierno de Ortega, el pasado lunes también habría admitido que ‘la policía es sandinista’ en una carta de felicitaciones.

“Esta Policía Nacional es la Policía Sandinista, porque representa la continuidad histórica, evolutiva, de Instituciones Revolucionarias, distinguidas por su Vocación” reza el saludo de Ortega y Murillo.

La abogada Martha Patricia Molina, miembro del Observatorio Pro Transparencia y Anticorrupción, expresa que tanto la Policía como el Ejército, han desvirtuado por completo la Constitución Política de Nicaragua.

“Los miembros del Ejército de Nicaragua, y también de la Policía Nacional no podrán desarrollar actividades político-partidistas ni desempeñar cargo alguno en organizaciones políticas. Ambas instituciones, según la ley de la república, están subordinadas a la Constitución Política de la nación” expresa.

Por su parte la socióloga y experta en seguridad ciudadana, Elvira Cuadra, señala que dicha institución, tras 41 años, se encuentra en su punto más bajo.

“41 años después de su fundación, la Policía de Nicaragua, se encuentra en su punto más bajo en la confianza y en la legitimidad que tiene entre la sociedad nicaragüense”, expresa.

Cuadra agrega que desde que Daniel Ortega tomó el poder en el año 2007, ha convertido a la institución en un brazo represivo, y la ha involucionado.

“Desde 2007 cuando Daniel ortega regresó a la presidencia comenzó a sufrir un proceso de involución que la llevó hasta el punto en el que se encuentra hoy, que es el haberse convertido prácticamente en un aparato de represión política. Ortega ha dirigido sus esfuerzos para convertirla en lo que hoy es: un aparato subordinado a sus decisiones discrecionales y vinculada con su gobierno directamente y con él en particular”, añade.